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MERCADONA

Una guardería en la oficina
viernes, 25 de septiembre de 2009
Beneficios fiscales y menos absentismo. Éstas son las ventajas de las empresas que cuentan con escuela infantil. 
 
Las obras de arte que cuelgan de las paredes de la escuela infantil Altamira en la Ciudad del grupo Santander, en Boadilla del Monte (Madrid), hacen gala de la imaginación de los chicos que juegan en sus instalaciones. Leones rosa, mariposas verdes o elefantes amarillos marcan la pauta de la libertad con que los hijos de los empleados del Grupo Santander aprenden y se entretienen en la guardería, que fue fundada con la finalidad de apoyar a los empleados en la tarea de dejar a sus pequeños al cuidado de otras personas una vez que la baja por la maternidad finaliza.
 
La iniciativa de tener un centro de atención infantil dentro la compañía es adoptada por pocas organizaciones, entre las que se encuentra Mercadona , el Congreso de Diputados, los ministerios de Fomento, Vivienda. Trabajo y de Medio Ambiente y el Hospital de Fuenlabrada, entre otros. Los costes que ello implica, amén de los esfuerzos adicionales, tales como disponibilidad de espacio y la contratación de servicios pedagógicos, son parte de las trabas que las corporaciones afrontan en el momento de decidir si instalan o no la guardería, tal como indica Elisa Fuentes, del centro de educación infantil Párvula, que ha asesorado a unas 150 organizaciones para la instalación de guarderías, ninguna de las cuales concretó el proyecto.
 
'Sería muy difícil tener una guardería en nuestras instalaciones, por la naturaleza del sector al que nos dedicamos. Además, no contamos con el espacio suficiente para instalar una', explica el director de recursos humanos de la farmacéutica Lilly, Juan Pedro Herrera. La seguridad de los empleados que reciben este beneficio, sin duda, es el principal argumento en su favor. Ana Torán, empleada del Santander desde hace siete años, deja cada mañana a su hijo Nacho, de 18 meses, en la guardería, Torán sabe que ante cualquier imprevisto, solo bastan unos minutos para estar al lado de su hijo. ' Me da una seguridad total que esté aquí, porque lo tengo cerca del trabajo. Creo que es un servicio que debería estar en todas las empresas', resalta Ana.
 
Estos centros de atención atienden a niños de entre cero y tres años. Las cuotas que los padres pagan varían, pero por lo general ofrecen sus servicios a precios muy por debajo del coste de las guarderías particulares, ya que las organizaciones subvencionan el coste restante. Algunas son incluso gratuitas.
 
En la Ciudad del Santander, donde funciona Altamira -que es actualmente la guardería privada más grande de Europa, con 377 niños en su recinto- la organización subvenciona el 80% del coste total del servicio y los padres pagan 171,60 euros mensuales. 'La atención que aquí reciben no solo se limita a la educación, ya que además cuentan con servicio médico, sala de lactancia, seguro escolar y comidas adecuadas a la dieta de cada uno de los niños' señala Teresa Albuger, coordinadora del proyecto educativo.
 
En la guardería que comparten los ministerios de Fomento, Vivienda, Trabajo y Medio Ambiente, el coste es de 60 euros y atienden a 170 pequeños, cifra igual al número de plazas disponibles. En el caso de Mercadona, el beneficio es más palpable, ya que el servicio de guardería es gratuito y los pequeños reciben, además de alimentación, pañales y material educativo.
 
La entrada en funcionamiento de estas guarderías no es sencilla, ya que las empresas no solo buscan, entre varias opciones, consorcios que satisfagan las necesidades pedagógicas y de atención de los menores, sino que evalúan si cuentan con posibilidades económicas suficientes como para poder sostenerlo. Según datos de Mercadona, los tres centros de atención infantil, ubicados en Barcelona, Alicante y Sevilla, implican una inversión conjunta de 1,8 millones de euros. A la red incorporarán uno más que funcionará en Ciempozuelos, Madrid, con un presupuesto aún desconocido.
 
A pesar de tener esta gran ventaja dentro de la empresa, no todos los empleados pueden acceder a este beneficio, ya que las instalaciones suelen favorecer únicamente a aquellos que trabajan en las centrales, una situación que lleva a algunas empresas a omitir la creación de una guardería y optar por una bonificación económica para su pago en un centro particular. 'Lo que no podemos es desfavorecer a un colectivo solo por que no están en una central', puntualiza Begoña Guillén, manager de gestión de recursos humanos de Randstad España.
 
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